En versión atmosférica libera 280 CV, además de 342 Nm de par máximo a 4.700 rpm, y va situado por detrás del habitáculo, justo delante del eje trasero -en versión biplaza adosa ahí mismo un pequeño maletero; el 2+2 carece de él-. Por cierto, la energía llega a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de 6 velocidades, también “made in Toyota”. Alcanza un máximo de 261 km/h, con una progresión de 0 a 100 km/h de 5,1 segundos y un promedio de gasto establecido en 8,7 litros a los 100. Calza neumáticos Yokohama específicos 225/40 R18 delanteros y 255/35 R19 traseros. Por frenos, discos delanteros de 350 mm y traseros de 332.
Con carrocería de aluminio y material compuesto, el chasis es de naturaleza tubular y, al parecer, fácil de alargar o variar en algunos puntos de cara al desarrollo de nuevos modelos y versiones, también híbridas con propulsores traseros. El habitáculo, que recordemos puede ser biplaza o de tipo 2+2 -plazas traseras, como mucho, para niños- está muy cuidado e ideado para afrontar travesías, aunque está claro que se trata de un deportivo puro.
Por ejemplo, los asientos van fijados 65 mm más altos que en el también Lotus Elise, mientras que los umbrales de las puertas, con mayor ángulo de abatimiento, son más estrechos, lo que facilita el acceso y la salida del vehículo. Doble airbag frontal, navegación extraíble con display de 7 pulgadas y cámara de retrovisión, audio Alpine, Bluetooth, aire acondicionado o tapizado de cuero -hasta en el techo y el salpicadero- son elementos incluídos en la dotación estándar.
Fuente: hoymotor.com